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La importancia del monitor


Podemos hablar del programa a usar para escribir, del flujo de trabajo, del horario, del lugar adecuado y la luz, de poner o no música de fondo y un sinfín más de elecciones que cada uno considera imprescindibles para potenciar la llegada de los musos. Pero hoy, aprovechando la experiencia durante tantos años como fotógrafo y retocador, hablaré del monitor.

Este tipo está loco, pensará más de uno, ¿qué importa el monitor del ordenador (o computadora) a la hora de escribir? Pues siento decepcionaros a los que pensáis así, ya que el monitor es el equivalente al lápiz (pluma o bolígrafo) y papel que se usaba antaño. ¿Escribirías igual con un lápiz o bolígrafo roto sobre papel sucio y arrugado que con una estilográfica o rotulados Staedtler de punta fina sobre un folio de alto gramaje?

¿Cuántas horas te pasas frente al monitor escribiendo, repasando y corrigiendo? Ya no digamos las que pasas viendo videos, en redes sociales, haciéndote publicidad, etc. Entonces deberías buscar uno que no cansase la vista (o redujese ese cansancio al mínimo) y que mostrase la mayor nitidez posible. ¿Te imaginas que fueses consciente de que tuvieses varias dioptrías en la vista pero no te pusieras gafas para escribir? Pues es exactamente lo mismo. Yo tengo astigmatismo e hipermetropía (varias dioptrías en cada ojo).

Os cuento, yo tengo tres ordenadores (computadoras): una torre con Windows y monitor profesional de retoque fotográfico de 27 pulgadas y resolución 2,5K, un Macbook Pro 13 pulgadas y un Macbook Pro 15 pulgadas con pantalla retina. Ahora os detallo la experiencia con cada uno.

Uso a diario, como es lógico, el Macbook Pro 15 pulgadas retina para escribir, es el más nuevo y de mejor calidad, rapidez y fiabilidad. El problema aparece cuando, por circunstancias varias, debo escribir o repasar con el 13 pulgadas no retina o en mi estudio, con el monitor de 27 pulgadas. Sin que suene exagerado, por que no lo es en absoluto, la sensación es como no llevar las gafas puestas, ya que paso de ver cada letra (aunque no esté el texto muy aumentado) como si estuviese impresa sobre papel, a verla pixelada, sin definición. Si a eso le sumamos el brillo, el contraste y la distribución uniforme de la luz sobre cada punto de la pantalla, noto una diferencia enorme entre un monitor y otro. Quizá pienses que llevas toda la vida con tu monitor o tu portátil y te manejas bien, que no necesitas nada más, pero es como el que no ve bien pero nunca ha ido al oftalmólogo, que no sabe cuánto pierde por no aprovechar todo el potencial que la ciencia le pone a su disposición.

La experiencia con mis monitores a la hora de escribir me ha llevado a redactar este artículo, y así recomendar a quienes se dediquen varias horas a la escritura (y se lo puedan permitir económicamente) usar un monitor acorde a lo que el oficio demanda. Un portátil con pantalla retina no es barato, como tampoco lo es un monitor 4k ó 5k, pero compensa en salud y en rendimiento con una sola novela, ya no digamos con diez o más trabajos. No os gastéis más dinero del estrictamente necesario, ya que las prestaciones de un portátil retina están muy por encima de las que requiere un procesador de textos, pero buscad un monitor con resolución 4k en el mínimo espacio (20-24 pulgadas) y conectad a él vuestra torre o portátil, veréis que el texto se aprecia como impreso sobre papel y que tenéis mucha más área de pantalla para aprovechar y tener abiertas ventanas, reproductor de música, documentación e investigación, etc.

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