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Viaja por Paris junto a Ivette



MATERIAL EXTRA (FOTOS Y MÚSICA) DEL LIBRO EL OTRO LADO DEL RETRATO.

Toma asiento y disfruta de los lugares que visita Ivette durante su fantástica aventura en la Ciudad de la Luz.
Restaurante Piccola Italia, donde cena la noche de su llegada.

Su habitación en el hotel Libertel Gare du Nord Suede.

Chocolatería de Margueritte.

Puente de Alexandre III

Petit Palais (exterior).

Petit Palais (una de sus galerías).

Edificio donde vive Rose Feraud y donde esperaba encontrar a su madre.


Posible aspecto de la pastelería donde conoce a Adam.

Jardín donde Ivette espía a Rose Feraud.

Hotel Ritz París.

Habitación del magnate.

Basilica del Sagrado Corazón.

Callejón donde se encuentra la puerta y la ventana con la inscripción de la pista.

Hipogrifo justo sobre la puerta y la ventana.

Catedral de Notre Dame.

La catedral desde el río, cuando Ivette comienza a analizarla.

Maqueta realizada por Sébastien.

Pont Neuf.

Panteón.

Cripta del Panteón.

Péndulo de Faucault con la estatua de la convención al fondo, tras ella están las puertas de subida y bajada a la cripta.

Plaza de Charles de Gaulle (la flecha roja indica el edificio de Adam).


Galerías Lafayette.

Saint Chapelle.

Lugar donde se encuentra la pista (alrededor del disco que sostiene la figura de la izquierda).

Palacio Nacional de los Inválidos.

Tumba de Napoleón Bonaparte.

Tumba de su hermano mayor, donde se encuentra la pista.


De vuelta al puente Alexandre III. La flecha azul es donde Alyssa entregó a Ivette a sus padres adoptivos, la flecha blanca la puerta donde se enfrentó al mendigo ciego y la flecha roja marca las escaleras por las que descendió con Adam hasta caer al río.

Estatua de la Libertad en París.

Restaurante Le Calife navegando por el río Sena.

Vista de la torre desde Le Calife durante los destellos.

 Entrada del restaurante Julio Verne a través de su ascensor privado.

Vista del Museo Louvre desde su fachada principal, a la derecha y marcada con una flecha está la puerta de Richelieu.

Iglesia de la Madeleine.

Mapa de París con la flecha que indica el camino hacia Le Manoir.



Palacio Borbón desde el paseo del río Sena.

Pulsar para oír la música para leer el epílogo


Curiosidades sobre El otro lado del Retrato

Es la primera historia que el autor escribe de forma espontánea, sin hacer una estructura y un argumento previos.

Surgió en el aeropuerto de Madrid, justo durante un viaje a Paris. Toda la estructura del libro brotó durante los diez días de estancia allí y se escribió entero, salvo las fases posteriores que se realizaron en Madrid.

Es el primer libro que escribe el autor fuera de Madrid, todos los demás se han empezado y estructurado en su casa o su estudio.

Que el libro de Oscar Wilde fuese el punto de partida fue por casualidad, ya que era el libro que llevó el autor a París para leer por las noches. El primer día de estancia se topó con una exposición en el Petit Palais sobre el autor irlandés y su obra. Aquello fue el impulso definitivo para el desarrollo de la historia.

La personalidad de Ivette es un calco de la de la pareja del autor, Cristina, a quien está dedicada la novela (así como muchas otras).

El físico de Adam es una recreación de la propia apariencia del autor con diecinueve años. No esperéis una fotografía, es muy receloso de su intimidad.

Los hoteles que aparecen en la historia (y sus habitaciones) son las que el autor ocupó durante su estancia. El puente de Alexandre III también es el favorito del autor (lo visita en primer lugar en cada viaje a la ciudad).

Las pruebas que debe resolver Ivette se producen de forma exacta al recorrido que hizo el autor en ese viaje. Y cada monumento y puente, así como el lugar exacto donde se encuentra cada clave, existen en la realidad.

El otro lado del Retrato no es el libro más vendido del autor (ese honor lo ostenta Bloody Mary, por el momento) pero sí el mejor valorado por la crítica y público.

El final de la historia, escrito en París, fue cambiado por el autor tras su llegada a Madrid, dando un giro completo a los destinos de los protagonistas y dejando que el desarrollo de la historia siguiese un desenlace acorde a lo que transmitía a medida que lo escribía.

Todas las historias del autor llevan una serie de ingredientes fijos: En todas aparecen sueños o pesadillas, en todas hay persecuciones, todas tienen una historia de amor como hilo conductor o subtrama del argumento principal, todas cuentan con un final inesperado y los personajes principales suelen ser femeninos, y los masculinos suelen tener nombres que comienzan por A.

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