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Esta Navidad, nueva novela a la venta



Querida Lizzie:

Las líneas que dibuja sobre el mar la bruma de los barcos al marcharse del puerto volvieron a traerme el sonido de tus pasos sobre el embarcadero. Recordándome una vez más que la huella de tu primavera impresa en mi alma no se borrará jamás como se desvanece la espuma tras el paso de las olas. Lo que por las mañanas es un espejismo de recuerdos tras el velo del cruel tiempo, torna nítido en suaves y cercanas caricias cada atardecer. Te sorprenderías al ver cómo ha cambiado la ciudad desde que nos dejaste, aunque aún permanece en el aire esa impronta a mar, a deseos de volar y a risas sinceras que tanto compartimos y que jamás podría olvidar, como tampoco lo han hecho madre y tía Margaret.

Los jardines de Fort Hill han ido decayendo mientras la mansión Madington permanecía con el mismo lustre de falso oro con que contaba cuando me llevaste a verla desde la distancia, escondidas tras aquel parterre y soñando con tener una casa igual de hermosa algún día. Algún día. Quizá no te apetezca sonreír, pero sin duda te sorprenderá saber que aquellos jardines del norte de la mansión, surcados de senderos que conducen a ninguna parte, ahora han sido bautizados por los ciudadanos de la ciudad como jardines de Lizzie. En varias ocasiones durante estas últimas décadas, me he aventurado, escabulléndome de los jardineros, para buscar ese rincón mágico donde los sueños despertaron para escribir la más maravillosa y trágica historia de amor que jamás haya existido. Aquella que dibujaron los suspiros de tu corazón.

A veces, embrujada por los sonidos que resuenan en mi memoria, me sorprendo al verme una vez más caminando hacia la antigua panadería del señor Ratchett, que ahora es una sombrerería como la que tenía el abuelo. Qué curiosa es la vida, ¿verdad? Me gusta sentarme en un banco de madera que hay justo enfrente y recordar cuando los vecinos esperaban su turno para entrar en un local tan hermoso y recibir los saludos y la sonrisa de quien les llenaba de primaveras sus fríos otoños. En algunas ocasiones, creo haber visto un carruaje allí parado, con una bella dama en su interior portando mis mismos ojos apesadumbrados pero ensoñadores al quedarse largo rato observando la misma fachada. Quizás evocando similares recuerdos.

Me había prometido ser fuerte y no hablar de mis sentimientos, que aún conservo intactos desde tu partida, pero no puedo evitar pensar cada día en cómo se fueron contigo la luz y el color de nuestros corazones, pero avivaron con fuerza las ascuas de las ganas de vivir, y de hacerlo sin pensar en los prejuicios que cargaron tus hombros hasta casi doblegar tu espíritu.

Casi olvidaba decirte que la pequeña Lizzie ya no es tan pequeña, y me ayuda mucho en la escuela que monté hace dos años al norte de la ciudad. Sí, has oído bien; tras tu partida, madre y James hicieron el esfuerzo de enviarme a una escuela y ahora soy yo la que tiene el honor de seguir cumpliendo aquellos sueños que nacieron en ti pero germinaron en todos los que te amamos. Y me queda una sorpresa más por contarte, sé que estarás sonriendo allí donde te encuentras, aparte de en el centro del sofá mi alma, pero es algo que no esperas: hay una nueva Lizzie en la familia, parece que el nombre ha adquirido arraigo y no podía haber pensado en otro más hermoso y justo para mi primera hija, que aún es pequeña para formar parte de mi jauría de alumnas, pero pronto, según balbucea ella misma, será la primera de la clase.

Miro hacia atrás y… qué sencilla recuerdo la vida cuando me enseñabas tus conocimientos con paciencia antes de cada cena, y cuando hacíamos castillos de arena los veranos en la playa, o cuando competíamos para ver quién comía más dulces en algún cumpleaños, ¿lo recuerdas? ¿Qué digo? Seguro que sí, aunque solo me pareciese sencilla a mí. Espero que me permitas el sentirme como una tonta al vivir del pasado y no haber dejado que la página de tu vida pase de largo en la mía. Cuando aún estabas entre nosotros, entre nosotros…

Tu querida Emma.

Y así comienza la sorpresa que saldrá para estas navidades después de 15 meses de trabajo...

Comentarios

  1. El inicio me encanta tanto como la claridad que exhibe la prosa, no obstante, si me permites un par de sugerencias, ¿qué tal si precediendo al encabezamiento le añades una fecha y un lugar? Con el fin de ubicar al lector en el tiempo y en el lugar. Qué tal si en vez de así: "...el honor de seguir cumpliendo aquellos sueños que nacieron en ti pero germinaron en todos los que te amamos..." sustituyes "pero" por "y", ya que de no hacerlo se entiende que nació en ella, pero no lo llevó a cabo, por decirlo de alguna manera.

    Saludos

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    Respuestas
    1. Gracias por comentar Francisco. Siempre es un placer.
      Lo cierto es que las dos sugerencias están muy bien, pero corregir esos dos detalles (o cualquiera de ellos) sería hacer un spoiler... Sería difícil explicártelo sin contarte todo el final. No sé si me explico...

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